Historia de AVAC

Acuacultores Veracruzanos, A.C. o AVAC (antes Acuacultores del Estado de Veracruz, A.C.) fue formalmente creada en marzo de 1996 como una asociación civil con un número reducido de socios. AVAC fue concebida como una organización incluyente y por lo tanto abierta a todos los interesados en la actividad (es decir, productores, proveedores de servicios, extensionistas, académicos, estudiantes, etc.). Asimismo, se acordó que la mesa directiva, elegida democráticamente por los miembros para ejercer por período de dos años, estuviera representada por productores activos. Sin embargo, debido a que las cuotas anuales no eran accesibles para la mayoría de los pequeños productores, la participación de éstos durante estos primeros años fue escasa. Además, debido a que la mayoría de estos pequeños productores se encuentran dispersos por todo el estado, acudir a las reuniones periódicas en la ciudad de Veracruz era problemático para la mayoría. En consecuencia, la asociación comenzó a tornarse en cierto modo elitista, dominada por los grandes productores y con una fuerte tendencia hacia la acuacultura netamente empresarial. Pese a esta situación y durante los primeros cinco años, aproximadamente 100 miembros participaron activamente. Reuniones semanales en la ciudad de Veracruz, abiertas a todos los miembros pero principalmente frecuentadas por la directiva y los residentes locales, se han llevado a cabo regularmente desde entonces. Durante ese periodo inicial, AVAC organizó también en la ciudad de Veracruz dos reuniones plenarias al año y publicó el boletín informativo semestral ROSTRUM.

En 2002, AVAC fue reestructurada y se cambió su razón social. Aunque se modificaron algunos de sus estatutos, la dinámica interna no cambió sustancialmente: realización de reuniones semanales en la ciudad de Veracruz y dos sesiones plenarias al año, esta vez en granjas de socios localizadas en diferentes partes del Estado. Estas reuniones plenarias pretenden involucrar a los pequeños productores dispersos geográficamente y promover su interacción. La mecánica de las reuniones se basa en una visita guiada dentro de la granja anfitriona, complementada con dos o más pláticas técnicas sobre temas de interés común (por ejemplo, manejo de calidad del agua, prácticas de alimentación, construcción de estanques, etc.) Proveedores de servicios e insumos son regularmente invitados a estas reuniones; de hecho, la exhibición de sus productos ha demostrado ser un incentivo muy importante para atraer a los residentes locales.

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